SITUACIÓN POLÍTICA NACIONAL NOVIEMBRE, 2021 [TERCER MILENIO SOCIALISTA]

 

SITUACIÓN POLÍTICA NACIONAL 

[TERCER MILENIO SOCIALISTA]

 NOVIEMBRE, 2021

«La revolución socialista encontraría su más encarnizado y peligroso enemigo, peligroso por su confusionismo, por la demagogia, en la pequeña burguesía afirmada en el poder, ganado mediante sus voces de orden.» Mariátegui 

Las afirmaciones políticas, las propuestas políticas en un contexto como este conlleva una gran responsabilidad y exige de nosotros el esfuerzo científico de entender las leyes de nuestra sociedad. De hecho, verter y tomar posición sobre el carácter de la sociedad peruana, el carácter de la propuesta de “Nueva Constitución”, el carácter del gobierno actual es cosa que va definir la actividad política de las organizaciones de izquierda por muchos años, por décadas enteras en su forma de trabajo, en su línea política-ideológica. No es una aventura momentánea, pues, define y ruptura campos políticos; tomar posición, ahora, distingue, delimita, define la línea política e ideológica.   

LA SITUACIÓN NACIONAL  

«(…) no se ha llevado a cabo nada grande en el mundo sin pasión.» Hegel 

En nuestra sociedad capitalista semicolonial están “las fuerzas productivas materiales de la sociedad en contradicción con las relaciones de producción existentes…, con las relaciones de propiedad [capitalistas] dentro de las cuales se han desenvuelto hasta [aquí]”. Hay crisis en las alturas, en el sistema de este gobierno burgués y el pueblo peruano expresa su necesidad objetiva de cambio, de transformación de la realidad social. Ya no quiere ni puede el pueblo peruano vivir como lo ha venido haciendo. Y los que gobiernan ya no pueden gobernar como lo han estado haciendo. ¡Las luchas de nuestro pueblo así lo prueban! 

Esto son las condiciones objetivas de la situación revolucionaria en nuestro país. La necesidad y expresión de cambio profundo es la expresión más objetiva, ahora, de las contradicciones en la realidad social entre los propietarios (grandes burgueses y terratenientes capitalistas) contra los que no poseemos propiedad (obreros, campesinos, comerciantes, estudiantes, etc.). La situación revolucionaria es producto de la contradicción objetiva entre el capital de los burgueses y la fuerza de trabajo de nuestro pueblo, en concreto, la situación revolucionaria expresa las condiciones objetivas de la necesidad revolucionaria.  

Pero, ¿cómo se presenta la contradicción entre el capital de los burgueses y la fuerza de trabajo de nuestro pueblo?   

Se presenta en la fuerza de trabajo de millones de trabajadores con cargas agobiantes, jornadas prolongadas por más de 9 horas caso de los trabajadores de muchas fábricas del Perú que trabajan casi 11 horas diarias, el caso de los obreros agrícolas en los latifundios capitalistas de la costa y sierra, caso de los obreros mineros que han muerto trabajando producto del Covid 19 y otros accidentes; los salarios están por los suelos y no representa el sacrificio diario de la fuerza de trabajo de nuestro pueblo; el teletrabajo abusivo contra muchos empleados del sistema privado y estatal; calamidad en la salud, alimentación, educación, viviendas en general de nuestro pueblo. Hay endeudamiento por los bancos usureros a los pequeños y medianos campesinos. Los llevan a la quiebra, inclusive al extremo de hacerles vender sus pequeñas parcelas para pagar deudas de más del 40 % de interés del préstamo inicial. Explotación a los jóvenes que cargan día a día con la transportación de mercancías a delivery. Hay precios elevados abruptamente en las mercancías de primera necesidad, la subida de los servicios básicos de vivienda como la luz, el agua que están concesionados a empresas privadas. Hay aniquilación, sojuzgamiento del mercado interno, la importación de productos agrícolas reemplaza e incluso aniquila la producción agraria nacional. El precio de lo producido por los campesinos está por los suelos. Hay hipoteca y endeudamiento del país y sometimiento semicolonial al capital extranjero.  

Todo esto es hecho en desmedro de la fuerza de trabajo, en desmedro del pueblo peruano para la mayor acumulación de riqueza para los grandes burgueses: miseria para la mayoría social y mayor acumulación de riqueza para un puñado de grandes burgueses. El imperialismo, los grandes burgueses, los terratenientes capitalistas y sus representantes políticos e ideológicos llaman “informalidad” a todo este sistema de desvalorización de la fuerza de trabajo para responsabilizar a los propios trabajadores de su miseria y su hambre.

Hoy esto se agudiza con la propuesta reaccionaria, en pro del capital burgués de la presidenta del Congreso de la República, María del Carmen Alva, “quien presentó un paquete de cinco proyectos de ley para modificar o implementar normas en materia laboral, que podrían afectar a millones de trabajadores en el Perú”.

El pueblo expresa su rechazo a esta realidad y ese rechazo es el germen de la nueva sociedad, es la gestación dentro y en la estructura del sistema capitalista de explotación de la nueva sociedad donde la “moral productiva” de los trabajadores será la moral de toda la sociedad. Esta nueva sociedad será la sociedad de los trabajadores del presente. Esta nueva sociedad será el reino de los productores, no de quienes se apropian de la producción social.   

EL CARÁCTER DEL “NUEVO” GOBIERNO DE PEDRO CASTILLO

«Ni la burguesía ni la pequeña burguesía en el poder pueden hacer una política antiimperialista.» Mariátegui

Pedro Castillo y Perú Libre se han abanderado, con la acción también de los reformistas y socialpacifistas, de la necesidad de un cambio real en el Perú; Pedro Castillo es el bombero más efectivo para la crisis encendida en el actual sistema de gobierno y sistema de Estado. Su ascenso al gobierno no significó, ni traerá como consecuencia el cambio del carácter del Estado: que es, ahora, la dictadura de la alianza de grandes burgueses y terratenientes capitalistas; sigue siendo este Estado servicial al imperialismo: la inserción de más bancos en nuestro país, la dependencia del capital extranjero, la aniquilación de todo propósito de transformación, la militarización de las calles, el silencio frente a la inserción de militares norteamericanos, la persecución a dirigentes, la represión al pueblo peruano, etc. así lo expresa. 

Por eso, el cambio de gobierno ahora de Pedro Castillo no significa, y lo decimos abiertamente para el debate ahora y en la posteridad, “el fin y el inicio de una nueva república en el Perú”, no significa el quiebre del modo de producción capitalista en lo más mínimo, sino un peldaño más para la primera reestructuración estatal en el siglo XXI en marcha. Pedro Catillo está en el camino de fortalecer este Estado burgués mediante reformas vulgares, mediante un populismo y asistencialismo mediocre. Pedro Castillo es, hasta ahora, la expresión, en el nivel más elevado del sistema de gobierno, del reformismo vulgar, del reformismo mediocre contrario a toda transformación real de la sociedad; este gobierno expresa la defensa y apuntalamiento del sistema de explotación capitalista para mayor acumulación de ganancias para los grandes burgueses y terratenientes capitalistas, a costa de una mayor desvalorización de la fuerza de trabajo, con asistencialismo, gran propiedad privada sobre los Recursos Naturales, con deuda externa para mayor hipoteca de la nación; y la palanca del crédito para aumentar las ganancias del capital. ¿Qué es la segunda reforma agraria? No es sino la inserción del capital usurero de los bancos en el campo, no es sino un fantoche donde no se ha planteado nada en torno a la propiedad de la tierra, tampoco se ha solucionado el problema con las grandes empresas mineras que vienen liquidando el territorio del suelo y subsuelo en nuestro país. 

Consideramos que el actual gobierno pretende instrumentar la “vía popular” de reestructuración del Estado mediante una Asamblea Constituyente atada a la reforma del artículo 206 de la CPP de 1993 que manejan los Grupos de Poder. Al fin y al cabo, el gobierno de Pedro Castillo y su compañía en el gobierno, se han adueñado de la propuesta de Nueva Constitución y ahora representan a todas las organizaciones socialpacifistas que están por nueva constitución sin cambiar el carácter del Estado, sin tomar el poder. Esta “vía popular” de reestructuración del Estado los enfrenta dentro del aparato burocrático del Estado con otros grupos de poder económico, por sus intereses en encabezar y beneficiarse de esta mencionada reestructuración. Esta reestructuración es necesaria para los burgueses, pues, con ello fortalezcan su dictadura burguesa a través del Estado para no perder su poder mediante una 3 revolución social.    

El pueblo peruano, no obstante, ya viene desenmascarando este gobierno que viene omitiendo y poniendo en agenda olvidada los problemas de nuestro pueblo.       

SOBRE LA “NUEVA CONSTITUCIÓN CON Y PARA EL PUEBLO”

Lo real es concreto y lo concreto es materialmente complejo. 

Respondamos la siguiente pregunta: ¿por qué son falsas ilusiones constitucionales proponer una constitución con y para el pueblo sin tomar el poder? 

Es objetivo y racional rechazar la constitución burguesa fujimorista de 1993, nuestro pueblo está en lo correcto cuando rechaza esta constitución fujimorista, si bien no es la causante fundamental, esto es, no es el origen de los problemas esenciales de la sociedad, pero es la legitimación política y jurídica del régimen económico capitalista semicolonial en nuestro país. Por lo tanto, la superación real de la CPP de 1993, que es lo que realmente espera el pueblo peruano, solo es posible mediante la conquista del poder que deriva de la negación del régimen económico capitalista, esta posibilidad se hace real cuando desde el poder los obreros y campesinos redacten y hagan cumplir su propia constitución. Todo asunto jurídico es la expresión de la voluntad real y consciente de las clases sociales en la lucha fundamentalmente socioeconómica.  

Una “nueva” constitución en una sociedad capitalista, dentro de sus marcos y límites, que no es una novedad en nuestra sociedad con 12 constituciones hasta hoy, será redactada contra el pueblo en beneficio de la necesidad de la gran burguesía, porque serán quienes redacten, a fuerza de plomo y sangre, su llamada “nueva constitución”. Así se le aumente el adjetivo que sea a la consigna socialdemócrata de “nueva constitución” sirve a la gran burguesía y a los terratenientes burgueses en este momento histórico. Porque los límites del derecho burgués están limitados por esta sociedad burguesa. Lo que hace falta es entender la conquista de una constitución para el pueblo como producto de la conquista del poder por el pueblo. Lo que hace falta no es negar simplemente, como se limitan los socialdemócratas, la forma de explotación en el capitalismo, que pueden ser muchas, sino el contenido material del capitalismo.  

El nervio central de la constitución no es la declaración airosa de los derechos, sino el establecimiento del régimen de propiedad, las formas de distribución del poder dentro del sistema de Estado y la estructuración de las formas de organización por el sistema de gobierno para el dominio de las clases no-propietarias. Si se tratara de un asunto de declaratoria de derechos, se plasmaría tantos, inclusive por encima de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano o la Declaratoria Universal de Derechos Humanos, no obstante, la mera declaración de derechos no resolvería los problemas de nuestra sociedad. Pensar que declarado los derechos per se el pueblo peruano adquiere derechos es confundir el carácter social y de clase del derecho. 

La constitución, así sea la más “democrática”, sin una fuerza social que la aplique, esto es, sin una fuerza verdaderamente democrática en el poder (en el sentido real de la democracia: la proletaria), no es más que tinta mojada en papel. Esto es así porque la constitución no tiene vida propia y no se autoaplica a las relaciones sociales por sí misma para hacerse efectivamente real, pues, por el contrario, necesitan, en una sociedad burguesa, de instituciones burguesas desde sus Ministerios, su Congreso, su Poder Judicial, necesitan de los burgueses y terratenientes capitalistas para su cumplimiento.  En una sociedad socialista la Constitución, también, necesita de la fuerza de la clase obrera y campesina en el poder, se necesitan de sus

instituciones que poseen otro carácter para su aplicación.                                                                    4

Por eso, una nueva constitución, correspondiente a una nueva sociedad en nuestro país, tendrá realidad efectiva cuando la clase proletaria, en alianza con las demás clases que conforman el pueblo, conquiste y dirija el poder a través de una revolución socialista contra esta sociedad capitalista semicolonial en nuestro país. Esto significa que se debe dar solución a la contradicción principal: pueblo-sistema capitalista, que es la concreción, el resultado de la contradicción fundamental entre proletarios-burguesía, en beneficio del pueblo. El pueblo expresa objetivamente la necesidad del cambio, la ideología del proletariado la dirige hacia la conquista del poder. 

CONCLUSIÓN GENERAL

Ø  Tomar posición sobre el momento político, ahora, define el trabajo correcto o incorrecto por muchos años.  

Ø  Existe situación revolucionaria como realidad objetiva producto de las contradicciones sociales entre propietarios y no-propietarios.   

Ø  En nuestro país las contradicciones sociales se enfrentan en dos caminos opuestos: el camino burocrático contrarrevolucionario y el camino de la revolución socialista.  

Ø  El actual gobierno es un gobierno del reformismo vulgar, del reformismo mediocre que ahoga las luchas y que está llevando adelante la “vía popular” de la primera reestructuración del Estado en el siglo XXI.  

Ø  La Nueva Constitución sin la conquista del poder es ilusionismo, es no comprender el derecho como expresión de la lucha de clases. Una nueva constitución con efectiva realidad se obtendrá cuando las clases no-propietarias estén en el poder, cuando el pueblo conquiste el poder.

Ø  El pueblo expresa objetivamente la necesidad del cambio, la ideología del proletariado la dirige hacia la conquista del poder.

                                                                                          

                Movimiento Tercer Milenio Socialista

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   NOVIEMBRE, 2021

 

 

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