SITUACIÓN POLÍTICA NACIONAL
[TERCER MILENIO SOCIALISTA]
«La
revolución socialista encontraría su más encarnizado y peligroso enemigo,
peligroso por su confusionismo, por la demagogia, en la pequeña burguesía
afirmada en el poder, ganado mediante sus voces de orden.» Mariátegui
LA SITUACIÓN NACIONAL
«(…)
no se ha llevado a cabo nada grande en el mundo sin pasión.» Hegel
En nuestra sociedad capitalista semicolonial están
“las fuerzas productivas materiales de la sociedad en contradicción con las
relaciones de producción existentes…, con las relaciones de propiedad
[capitalistas] dentro de las cuales se han desenvuelto hasta [aquí]”. Hay
crisis en las alturas, en el sistema de este gobierno burgués y el pueblo peruano
expresa su necesidad objetiva de cambio, de transformación de la realidad
social. Ya no quiere ni puede el pueblo peruano vivir como lo ha venido
haciendo. Y los que gobiernan ya no pueden gobernar como lo han estado
haciendo. ¡Las luchas de nuestro pueblo así lo prueban!
Esto son las condiciones objetivas de la situación revolucionaria en nuestro
país. La necesidad y expresión de cambio profundo es la expresión más objetiva,
ahora, de las contradicciones en la realidad social entre los propietarios (grandes
burgueses y terratenientes capitalistas) contra los que no poseemos propiedad
(obreros, campesinos, comerciantes, estudiantes, etc.). La situación revolucionaria es producto de la contradicción objetiva
entre el capital de los burgueses y la fuerza de trabajo de nuestro pueblo, en
concreto, la situación revolucionaria
expresa las condiciones objetivas de la necesidad
revolucionaria.
Pero, ¿cómo se presenta la contradicción entre el capital de los burgueses y la fuerza de trabajo de nuestro pueblo?
Se presenta en la fuerza de trabajo de millones de
trabajadores con cargas agobiantes, jornadas prolongadas por más de 9 horas
caso de los trabajadores de muchas fábricas del Perú que trabajan casi 11 horas
diarias, el caso de los obreros agrícolas en los latifundios capitalistas de la
costa y sierra, caso de los obreros mineros que han muerto trabajando producto
del Covid 19 y otros accidentes; los salarios están por los suelos y no
representa el sacrificio diario de la fuerza de trabajo de nuestro pueblo; el
teletrabajo abusivo contra muchos empleados del sistema privado y estatal;
calamidad en la salud, alimentación, educación, viviendas en general de nuestro
pueblo. Hay endeudamiento por los bancos usureros a los pequeños y medianos
campesinos. Los llevan a la quiebra, inclusive al extremo de hacerles vender
sus pequeñas parcelas para pagar deudas de más del 40 % de interés del préstamo
inicial. Explotación a los jóvenes que cargan día a día con la transportación
de mercancías a delivery. Hay precios elevados abruptamente en las mercancías
de primera necesidad, la subida de los servicios básicos de vivienda como la
luz, el agua que están concesionados a empresas privadas. Hay aniquilación,
sojuzgamiento del mercado interno, la importación de productos agrícolas
reemplaza e incluso aniquila la producción agraria nacional. El precio de lo
producido por los campesinos está por los suelos. Hay hipoteca y endeudamiento
del país y sometimiento semicolonial al capital extranjero.
Todo esto es hecho en desmedro de la fuerza de trabajo, en desmedro del pueblo peruano para la mayor acumulación de riqueza para los grandes burgueses: miseria para la mayoría social y mayor acumulación de riqueza para un puñado de grandes burgueses. El imperialismo, los grandes burgueses, los terratenientes capitalistas y sus representantes políticos e ideológicos llaman “informalidad” a todo este sistema de desvalorización de la fuerza de trabajo para responsabilizar a los propios trabajadores de su miseria y su hambre.
Hoy esto se agudiza con la propuesta reaccionaria, en pro del capital burgués de la presidenta del Congreso de la República, María del Carmen Alva, “quien presentó un paquete de cinco proyectos de ley para modificar o implementar normas en materia laboral, que podrían afectar a millones de trabajadores en el Perú”.
El pueblo expresa su rechazo a esta realidad y ese rechazo es el germen de la nueva sociedad, es la gestación dentro y en la estructura del sistema capitalista de explotación de la nueva sociedad donde la “moral productiva” de los trabajadores será la moral de toda la sociedad. Esta nueva sociedad será la sociedad de los trabajadores del presente. Esta nueva sociedad será el reino de los productores, no de quienes se apropian de la producción social.
EL CARÁCTER DEL “NUEVO” GOBIERNO DE PEDRO CASTILLO
«Ni
la burguesía ni la pequeña burguesía en el poder pueden hacer una política
antiimperialista.» Mariátegui
Pedro Castillo y Perú Libre se han abanderado, con la acción también de los reformistas y socialpacifistas, de la necesidad de un cambio real en el Perú; Pedro Castillo es el bombero más efectivo para la crisis encendida en el actual sistema de gobierno y sistema de Estado. Su ascenso al gobierno no significó, ni traerá como consecuencia el cambio del carácter del Estado: que es, ahora, la dictadura de la alianza de grandes burgueses y terratenientes capitalistas; sigue siendo este Estado servicial al imperialismo: la inserción de más bancos en nuestro país, la dependencia del capital extranjero, la aniquilación de todo propósito de transformación, la militarización de las calles, el silencio frente a la inserción de militares norteamericanos, la persecución a dirigentes, la represión al pueblo peruano, etc. así lo expresa.
Por eso, el cambio de gobierno ahora de Pedro Castillo no significa, y lo decimos abiertamente para el debate ahora y en la posteridad, “el fin y el inicio de una nueva república en el Perú”, no significa el quiebre del modo de producción capitalista en lo más mínimo, sino un peldaño más para la primera reestructuración estatal en el siglo XXI en marcha. Pedro Catillo está en el camino de fortalecer este Estado burgués mediante reformas vulgares, mediante un populismo y asistencialismo mediocre. Pedro Castillo es, hasta ahora, la expresión, en el nivel más elevado del sistema de gobierno, del reformismo vulgar, del reformismo mediocre contrario a toda transformación real de la sociedad; este gobierno expresa la defensa y apuntalamiento del sistema de explotación capitalista para mayor acumulación de ganancias para los grandes burgueses y terratenientes capitalistas, a costa de una mayor desvalorización de la fuerza de trabajo, con asistencialismo, gran propiedad privada sobre los Recursos Naturales, con deuda externa para mayor hipoteca de la nación; y la palanca del crédito para aumentar las ganancias del capital. ¿Qué es la segunda reforma agraria? No es sino la inserción del capital usurero de los bancos en el campo, no es sino un fantoche donde no se ha planteado nada en torno a la propiedad de la tierra, tampoco se ha solucionado el problema con las grandes empresas mineras que vienen liquidando el territorio del suelo y subsuelo en nuestro país.
Consideramos que el actual gobierno pretende instrumentar
la “vía popular” de reestructuración del Estado mediante una Asamblea Constituyente
atada a la reforma del artículo 206 de la CPP de 1993 que manejan los Grupos de
Poder. Al fin y al cabo, el gobierno de Pedro Castillo y su compañía en el
gobierno, se han adueñado de la propuesta de Nueva Constitución y ahora
representan a todas las organizaciones socialpacifistas que están por nueva
constitución sin cambiar el carácter del Estado, sin tomar el poder. Esta “vía
popular” de reestructuración del Estado los enfrenta dentro del aparato
burocrático del Estado con otros grupos de poder económico, por sus intereses
en encabezar y beneficiarse de esta mencionada reestructuración. Esta
reestructuración es necesaria para los burgueses, pues, con ello fortalezcan su
dictadura burguesa a través del Estado para no perder su poder mediante una 3 revolución social.
El pueblo peruano, no obstante, ya viene
desenmascarando este gobierno que viene omitiendo y poniendo en agenda olvidada
los problemas de nuestro pueblo.
SOBRE LA “NUEVA CONSTITUCIÓN CON Y PARA EL PUEBLO”
Lo
real es concreto y lo concreto es materialmente complejo.
Respondamos la siguiente pregunta: ¿por qué son
falsas ilusiones constitucionales proponer una constitución con y para el
pueblo sin tomar el poder?
Es objetivo y racional rechazar la constitución
burguesa fujimorista de 1993, nuestro pueblo está en lo correcto cuando rechaza
esta constitución fujimorista, si bien no es la causante fundamental, esto es,
no es el origen de los problemas esenciales de la sociedad, pero es la
legitimación política y jurídica del régimen económico capitalista semicolonial
en nuestro país. Por lo tanto, la superación real de la CPP de 1993, que es lo
que realmente espera el pueblo peruano, solo es posible mediante la conquista
del poder que deriva de la negación del régimen económico capitalista, esta
posibilidad se hace real cuando desde el poder los obreros y campesinos
redacten y hagan cumplir su propia constitución. Todo asunto jurídico es la
expresión de la voluntad real y consciente de las clases sociales en la lucha
fundamentalmente socioeconómica.
Una “nueva” constitución en una sociedad
capitalista, dentro de sus marcos y límites, que no es una novedad en nuestra
sociedad con 12 constituciones hasta hoy, será redactada contra el pueblo en
beneficio de la necesidad de la gran burguesía, porque serán quienes redacten,
a fuerza de plomo y sangre, su llamada “nueva constitución”. Así se le aumente
el adjetivo que sea a la consigna socialdemócrata de “nueva constitución” sirve
a la gran burguesía y a los terratenientes burgueses en este momento histórico.
Porque los límites del derecho burgués están limitados por esta sociedad
burguesa. Lo que hace falta es entender la conquista de una constitución para
el pueblo como producto de la conquista del poder por el pueblo. Lo que hace falta
no es negar simplemente, como se limitan los socialdemócratas, la forma de
explotación en el capitalismo, que pueden ser muchas, sino el contenido
material del capitalismo.
El nervio central de la constitución no es la declaración airosa de los derechos, sino el establecimiento del régimen de propiedad, las formas de distribución del poder dentro del sistema de Estado y la estructuración de las formas de organización por el sistema de gobierno para el dominio de las clases no-propietarias. Si se tratara de un asunto de declaratoria de derechos, se plasmaría tantos, inclusive por encima de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano o la Declaratoria Universal de Derechos Humanos, no obstante, la mera declaración de derechos no resolvería los problemas de nuestra sociedad. Pensar que declarado los derechos per se el pueblo peruano adquiere derechos es confundir el carácter social y de clase del derecho.
La constitución, así sea la más “democrática”, sin una
fuerza social que la aplique, esto es, sin una fuerza verdaderamente
democrática en el poder (en el sentido real de la democracia: la proletaria),
no es más que tinta mojada en papel. Esto es así porque la constitución no
tiene vida propia y no se autoaplica a las relaciones sociales por sí misma
para hacerse efectivamente real, pues, por el contrario, necesitan, en una
sociedad burguesa, de instituciones burguesas desde sus Ministerios, su
Congreso, su Poder Judicial, necesitan de los burgueses y terratenientes
capitalistas para su cumplimiento. En
una sociedad socialista la Constitución, también, necesita de la fuerza de la
clase obrera y campesina en el poder, se necesitan de sus
instituciones que poseen otro carácter para su
aplicación. 4
Por eso, una nueva constitución, correspondiente a
una nueva sociedad en nuestro país, tendrá realidad efectiva cuando la clase
proletaria, en alianza con las demás clases que conforman el pueblo, conquiste
y dirija el poder a través de una revolución socialista contra esta sociedad
capitalista semicolonial en nuestro país. Esto significa que se debe dar
solución a la contradicción principal: pueblo-sistema capitalista, que es la
concreción, el resultado de la contradicción fundamental entre proletarios-burguesía,
en beneficio del pueblo. El pueblo expresa objetivamente la necesidad del
cambio, la ideología del proletariado la dirige hacia la conquista del
poder.
CONCLUSIÓN GENERAL
Ø Tomar
posición sobre el momento político, ahora, define el trabajo correcto o
incorrecto por muchos años.
Ø Existe
situación revolucionaria como
realidad objetiva producto de las contradicciones sociales entre propietarios y
no-propietarios.
Ø En
nuestro país las contradicciones sociales se enfrentan en dos caminos opuestos:
el camino burocrático
contrarrevolucionario y el camino de
la revolución socialista.
Ø El
actual gobierno es un gobierno del reformismo vulgar, del reformismo mediocre
que ahoga las luchas y que está llevando adelante la “vía popular” de la
primera reestructuración del Estado en el siglo XXI.
Ø La
Nueva Constitución sin la conquista del poder es ilusionismo, es no comprender
el derecho como expresión de la lucha de clases. Una nueva constitución con
efectiva realidad se obtendrá cuando las clases no-propietarias estén en el
poder, cuando el pueblo conquiste el poder.
Ø El
pueblo expresa objetivamente la necesidad del cambio, la ideología del
proletariado la dirige hacia la conquista del poder.
Movimiento Tercer Milenio Socialista
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tercermileniosocialista@gmail.com
NOVIEMBRE,
2021
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