CONTRA UN NOVÍSIMO «APARATO CONCEPTUAL» . CRÍTICA AL CONCEPTO DE «GRAN BURGUESÍA FINANCIERA» Y «GRAN BURGUESÍA BUROCRÁTICA»
CONTRA UN NOVÍSIMO «APARATO CONCEPTUAL»:
CRÍTICA AL CONCEPTO DE «GRAN BURGUESÍA FINANCIERA» Y «GRAN BURGUESÍA BUROCRÁTICA»
TERCER MILENIO SOCIALISTA
Hay un sector de la izquierda intelectual snobista que ha creado un novísimo «aparato», errado para variar, con el que pretenden explicar todas las contradicciones entre las fracciones de la gran burguesía y con el que pretenden falsificar, en nombre del marxismo, la historia de la lucha de clases en el Perú. Su invento se denomina, en sus propias palabras, «aparato conceptual del marxismo». Este aparato conceptual, aunque no parezca a simple vista, es como un aparato para cazar conejos. En los dos casos son aparatos construidos por el ser humano: uno mediante la práctica teórica y el otro mediante la práctica productiva; y los dos sirven para “atrapar” fenómenos dinámicos: la realidad social y el roedor, respectivamente. Estos snobistas, poseros del marxismo intelectual, persiguen a la realidad social con su «aparato conceptual» como quien persigue un conejo con su “caza conejos”. Pretenden conocer la realidad social atado a su «sofisticado» aparato conceptual como quien burdamente quiere conocer la naturaleza del conejo atada a la estructura preestablecida del caza conejos. A este aparato conceptual también la han denominado «esquema de las clases sociales»; esquema donde aportan al revisionismo con la actualización o innovación conceptual de dos clases sociales: la Gran Burguesía Financiera (GBF) y la Gran Burguesía Burocrática (GBB). Estos actualizadores del marxismo intelectual se agrupan en el Grupo de Investigación Pólemos.
Debemos «penetrar [el aparato conceptual] –dicen- en los fenómenos y así hallar lo esencial» de la realidad social. Así para Pólemos los conceptos son como los solutos químicos que «penetrados» en otro fenómeno químico (por ejemplo: la función del soluto azúcar en el solvente agua) permiten captar sus reacciones químicas elementales y, en el caso de los conceptos, «penetrados» en la realidad social permitirían captar sus relaciones esenciales. Esta concepción, como se ve, linda más con Kant que con el marxismo; linda con el aparato de las categorías del entendimiento puro, mediante el cual, según Kant, aplicados a la realidad se conocería objetivamente los fenómenos de la realidad. En otras palabras: para Kant, antes de conocer la realidad, debemos conocer los límites del conocimiento trascendental, a saber, las categorías del pensar puro; para estos snobistas del reformismo, antes de conocer una determinada realidad, debemos, en el reino de la razón, armarnos de categorías hasta los dientes para «introducirlos» a la realidad social. ¡Vaya procedimiento! ¡Oh, grandes guerreros de la razón!
El método y el aparato conceptual, entendidos así, sería lo que Hegel, desde el idealismo absoluto, ya criticaba al idealismo trascendental de Kant en la Introducción a la Fenomenología del espíritu; Hegel critica la idea de que exista un «instrumento (conceptual) para apoderarse de la esencia en sí». Expone el ejemplo del filósofo que con una vara pretende "acercar", a su conocimiento, un pájaro apresado en dicho objeto, creyendo burdamente no cambiar así la esencia del pájaro. Si uno pretende conocer la realidad, según Hegel, no debe aplicarse el método o los conceptos como un “aparato”, un medio o “instrumento” externo al fenómeno real-lógico que se pretende conocer. Tal punto de partida es subjetivo: lo más ruin del idealismo. Por eso, con Hegel, el método para conocer la realidad no es el matemático (como en Descartes y Spinoza), ni existe un método universal para ello, sino “el método es la conciencia de la forma del automovimiento interno de su lógica”. El método es el conocimiento de la forma del automovimiento de la lógica del ser, no es una creación artificial, es la consciencia del camino o la forma de la contradicción. El error del idealismo objetivo de Hegel es partir de lo concreto pensado, la lógica del ser, hacia lo concreto real, el ser de la lógica. Pero Pólemos, en este asunto, no llega ni a los talones de Hegel, se queda en el idealismo subjetivo y racional de Kant.
Los conceptos son abstracciones científicas de las contradicciones concretas y esenciales de una determinada realidad; por ser abstracción es el resultado de un proceso de investigación dialéctica en el cual el método no es sino la forma en cómo la consciencia se apropia del automovimiento de su objeto concreto real y la reproduce en la forma de pensamiento concreto. Mientras más objetiva sea nuestra abstracción de lo concreto real más profundamente nos encontramos, no en el mundo de la razón, sino en la realidad concreta; realidad que siempre existe, la pensemos o no así, como realidad concreta. Pues, la realidad concreta existe, independientemente de la conciencia, como unidad de lo diverso, como “síntesis de múltiples determinaciones”. En efecto, los conceptos de la crítica de la Economía Política no son etiquetas, no son términos inventados a priori por snobistas, no son como los «solventes químicos» o un aparato, que se «penetra» a la realidad social y así pretender hallar su esencia. Los conceptos tienen actividad, no en el movimiento puro de la razón, sino en el movimiento material de la realidad, es decir, en sus contradicciones reales. Por ende, los conceptos son siempre síntesis de contradicciones determinadas, reflejan los aspectos de la contradicción que existen objetivamente en la realidad referida.
¿Cuál es, pues, la estructura conceptual novísima que nos presentan y repiten por todos los vientos el Grupo Polemos? Que la lucha entre las fracciones de la gran burguesía en nuestro país es la lucha entre la "gran burguesía financiera" (GBF) y la "gran burguesía burocrática" (GBB).
La gran burguesía financiera, ligado exclusivamente al imperialismo norteamericano, –nos dice- es aquella que «siguiendo la concepción leninista, incluye grupos económicos que poseen control sobre el capital industrial y bancario» (...) «es mucho más antigua que la GBB y que la burguesía nacional en general, incluso sus antecedentes podríamos rastrearlos en la época del guano y el salitre en la segunda mitad del S. XIX (1950 aprox.)»
Estas tesis son plenamente incorrectas, es el resultado de la «penetración» del «esquema conceptual» a la realidad para captar la esencia de la realidad, es el error de los Hilferding en economía. Lenin en su Imperialismo sostiene claramente que no cualquier «inclusión» de capital industrial y bancario erige el capital financiero y, por ende, a su grupo económico propietario: la oligarquía financiera. Por el contrario, señala que el capital financiero es el resultado de la COMBINACIÓN MONOPOLISTA del gran capital bancario (no del pequeño capital bancario) y del gran capital industrial (aquella que posee una gran concentración de las diferentes ramas de la producción). «Concentración de la producción –dice Lenin-, monopolios que se derivan de la misma; fusión o engarce de los bancos con la industria: tal es la historia de la aparición del capital financiero y lo que dicho concepto encierra.» Más adelante dice: «El capital financiero, concentrado en muy pocas manos y que goza del monopolio efectivo, obtiene un beneficio enorme, que se acrecienta sin cesar con la constitución de sociedades», es decir, sociedades anónimas como los carteles, trust, holding, etc. que configura al grupo de poder conocido como la oligarquía financiera. El capital financiero se consolida aproximadamente en 1900, en la fase imperialista de la producción económica mundial, como «capital financiero internacional». «Así pues, el capital financiero –nos dice Lenin- tiene sus redes, en el sentido textual de la palabra, en todos los países del mundo». En todos los países del mundo y no solo en Estados Unidos.
Es así como Juan P. Ballhorn, cabecilla de estos snobistas, es «siguiendo la concepción leninista», en realidad, un antileninista en este asunto. Deberá probar que en nuestro país hubo un proceso complejo de combinación monopolista del capital industrial y del capital bancario, deberá probar que en nuestro país las oligarquías financieras exportan capitales financieros, sometiendo a otros países a una condición semicolonial o colonial, para seguir acumulando riqueza. No lo podrán hacer, porque tal proceso, es un fenómeno propio de los Estados imperialistas. Nuestro país no es de carácter imperialista, por el contrario, es una sociedad semicolonial donde el desarrollo de las fuerzas productivas, la rotación del capital, en general, están atadas a la dominación imperialista. Podrá decir: no es una necesidad que el capital financiero sea de dominio internacional, pero otra vez, sería sencillamente un antileninista. Tuerce, como todo snobista, la definición de Lenin sobre el capital financiero y la constitución de la oligarquía financiera.
Así mismo, intenta probar que su GBF tiene más antigüedad que el surgimiento de la oligarquía financiera de Europa cuando dice que se podría rastrear su antecedente en la segunda mitad del S. XIX. En general, y no hay nada de nuevo en eso, es cierto que el capital monopolista tiene su historia, su antecedente, en el capital premonopolista. Pero, este snobista, con su planteamiento, denota que confunde el concepto de capital comercial y bancario con capital financiero. Mariátegui determina históricamente el capital comercial con los siguientes términos: «las utilidades del guano y del salitre crearon en el Perú, donde la propiedad había conservado hasta entonces un carácter aristocrático y feudal, los primeros elementos sólidos de capital comercial y bancario» sometidos «casi exclusivamente al capital extranjero». Digamos que no confunde ello, que no confunde capital financiero con capital comercial, y nos dice que el capital financiero se constituye con hegemonía posteriormente (en «la segunda mitad del siglo XX»), como la evolución del capital comercial. Sin embargo, aun así, no se escaparía del embrollo al que se ha metido, pues tiene que demostrar el proceso complejo del desarrollo de monopolios del capital industrial y bancario para el entronque monopolista en capital financiero. Y tal proceso histórico, para su desgracia, no está en la historia real, sino en la representación falsificada de la historia creativa de su conciencia.
Podría sostener que no necesariamente la GBF domina el capital financiero «siguiendo la concepción leninista», por ende, nos estaría hablando de una Gran Burguesía Financiera sin capital financiero, es decir, sería un enredo contradictorio; la pomposa frase poética “Gran Burguesía Financiera” sería sencillamente, hasta que preparen otro aparato conceptual, Gran Burguesía sin la determinación «Financiera» porque no es la expresión de la realidad social «siguiendo la concepción leninista».
Finalmente, se podría escabullirse y nos diría que esta Gran Burguesía Financiera es tal porque depende del capital financiero norteamericano. ¿Se nos habrá escabullido así hacia una respuesta correcta? Felizmente, no. Aún lo tenemos atrapado. Pues, el capital financiero, ahora, no es un fenómeno exclusivamente norteamericano, véase los gánsteres y las oligarquías financieras en China, en Rusia, véase la exportación de capital financiero de Inglaterra, Francia, Alemania, etc. (en su forma de capital productivo y usurario) en el mundo. ¡Dejemos aquí este asunto!
Ahora veamos, con menor detenimiento, qué significa la gran burguesía burocrática (GBB). Es de características «anti-yankees» –nos dice-, «es una capa de la burguesía nacional». La GBB es una capa de la burguesía nacional anti-yankee, que se ha desarrollado con «independencia del imperialismo» mediante “actividades ilícitas” ¡Vaya innovación y recreación de la historia! Si arriba se manifiesta antileninista, aquí lo remata: aquí se manifiesta originalmente antimaoista.
En resumen, para no ingresar más a sus diatribas contra el marxismo, el problema de la caracterización de las clases sociales que manifiesta, este «esquema conceptual» carente de pensamiento, es que pretende determinar a las clases sociales principalmente por su condiciones exteriores, es decir, pretenden determinar, en última instancia, a las clases sociales en función de su relación con tal o cual estado imperialista. Niegan el carácter inevitablemente internacional del capital financiero. Respecto a la fundamentación de la GBB, donde se ve con más notoriedad otro error, es que pretenden sostenerla no por «el lugar que ocupa su capital en un sistema de producción social históricamente determinado», no lo determinan por sus medios de producción, ni por su papel y lugar en el proceso de rotación del capital, por su papel en el proceso de la ley del valor, por el contrario, intentan reducir la caracterización de esta clase social a la forma de adquisición de su riqueza: por eso, el snobista repite, una y otra vez, el fenómeno del narcotráfico, las actividades ilegales en los que "presuntamente" está envuelta esta burguesía. Sin embargo, toda la burguesía echa mano de ello, incluída la que ellos llaman GBF.
Finalmente, a modo de conclusión, citamos a Lenin para «siguiendo la concepción leninista» definir correctamente las clases sociales: “Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que las leyes refrendan y formulan en gran parte), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo, y, consiguientemente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse el trabajo de otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social”.
10 de diciembre del 2022

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