A LOS CAMPESINOS POBRES Y MEDIOS DEL PERÚ

¡A LOS CAMPESINOS POBRES Y CAMPESINOS MEDIOS DEL PERÚ!

CONTRA LOS GRANDES BURGUESES Y LOS TERRATENIENTES CAPITALISTAS

[Tercer Milenio Socialista, 16 de nov. 2022]

La llamada Segunda Reforma Agraria, dirigida por el actual Gobierno, es un fracaso. No lo decimos nosotros, la situación crítica de los campesinos pobres y medios del Perú así lo expresan. No es el asunto de fondo del presente documento, no obstante, partimos de ese hecho político para comprender nuestra responsabilidad política en la resolución de los problemas agrarios en nuestro país.

Desde hace treinta años la injerencia del modo capitalista de producción en el campo, tras el barrimiento de la semifeudalidad, ha surtido efectos en las relaciones de propiedad del suelo agrario. Actualmente, la pequeña propiedad campesina no supera las 10 hectáreas para el 85 % de agricultores del país; de este 85 % poseen una extensión de 3 y 10 hectáreas solo el 33 % de agricultores y el resto posee menos de 3 hectáreas. El porcentaje restante de los 85 %, es decir, solo el 15 % ostenta más de 10 hectáreas, de los cuales solo el 5 % de terratenientes y campesinos ricos tienen en su poder el 35 % de la propiedad de la tierra agraria en el Perú, que según el Sistema Integrado de Estadística Agraria (SIEA), en general, asciende a los 11.6 millones de hectáreas a nivel nacional.  

La concentración de la gran propiedad de los suelos agrarios en manos de un puñado de capitalistas del campo se viene extendiendo a pasos agigantados en la costa y Amazonía del Perú (véase las siguientes agroindustrias en La Libertad: DANPER TRUJILLO S.A.C, CAMPOSOL S.A., AGROINDUSTRIA JOSYMAR S.A.C., Contilatin del Perú, etc.; en Ica: Complejo Agroindustrial Beta, Procesadora Laran, Machu Picchu Foods, etc.; en Piura: Grupo San Antonio, etc.; en Ucayali: Louis Dreyfus Company (LDC), etc. y en otras regiones) y va ligado a la extendida parcelarización de los suelos agrarios en las diferentes regiones agrarias de nuestro país, sobre todo en las regiones de la sierra sur, centro y norte del país. En esta realidad, el Estado ha tomado posición en contra del campesino, pues ha dotado a las grandes agroindustriales de capitales productivos como tierra, fuerza de trabajo barato y riego a bajo costo y con mínimas regulaciones legislativas; ahora, sigue llevando adelante un régimen que «formaliza» la extrema precariedad de la fuerza de trabajo de los obreros agrícolas, que arrastra a la miseria al campesino y debilita el derecho a la sindicalización en el campo.

Recuérdese que, a fines de 2019, el Congreso de la República, de mayoría fujimorista, aprobó una nueva extensión de la Ley 27360 hasta el año 2031, una ley beneficiosa para los terratenientes capitalistas en desmedro de los pequeños productores agrarios y los obreros agrícolas. Y si por allí alguien todavía no cree que el Estado peruano actúa contra el pueblo y los campesinos que constante que el Fondo Reactiva Perú aprobado por el gobierno de Vizcarra, en el contexto de pandemia, ha beneficiado casi exclusivamente a las grandes agroindustrias con créditos millonarios y tasas de interés menores al 2 %, todo esto con el dinero del erario público. Para no dejar las dudas sueltas, pregúntese por qué existen bajos costos de los productos agrarios, sobre todo en regiones de producción parcelaria; la respuesta fundamental se debe a la importación de productos agrícolas por empresas extranjeras. Esto es así porque ingresan productos al Perú con cero ARANCELES, aprobados por el Estado mediante los Tratados de Libre Comercio, productos como el algodón, el maíz, la papa, etc. se importa, por ejemplo, de Holanda y otros países.  

Esta situación anterior no es todo el problema que atraviesan los campesinos, pues actualmente la falta de urea, nitrato, fosfato y la sequía van a reducir la campaña agrícola en 32,400 hectáreas aproximadamente y vienen ya afectando miles de hectáreas. ¿Y el Estado? ¿y el actual gobierno? Entregando concesiones de los recursos nacionales a los grandes burgueses y terratenientes capitalistas; impulsando, en desmedro del pueblo campesino, el asistencialismo, los bonos limosna, las dádivas y poco o nada le interesa el capital productivo para el campesino pobre y campesino medio del Perú. El campesino necesita capital productivo para iniciar con su proceso de siembra y así garantizar su cosecha; las dádivas populistas de un gobierno que ha prometido mucho y mucho no ha hecho, no contribuyen más que acrecentar con paliativos el problema agrario. Prácticamente, el 11 % de la superficie agrícola activa va a dejar de sembrar en este periodo. Esto es una situación calamitosa para nuestros campesinos, pues sus ingresos, en su mayor parte, los adquieren únicamente de la producción agraria. Ahora vienen esperando, desde hace tres meses, sobre todo en la sierra sur, centro y norte del país, el asomo de la lluvia para iniciar con la siembra agraria dado que su producción depende de la modalidad de secano.     

Respecto a la carencia y sobrecosto de los abonos. En este contexto de crisis socioeconómica mundial y de guerras imperialistas de rapiña (EE.UU.-Rusia), que tienen como centro de batalla el territorio de Ucrania, viene afectando la cadena de producción, entre los cuales se encuentran los fertilizantes como la urea y otros abonos. Esto ha conllevado, para el beneficio de los grandes propietarios mundiales de la producción de fertilizantes y los comerciantes intermediarios, a su escasez y la elevación inaudita de su precio.

Véase la variación de los costos, que pueden tener diferencias en algunas regiones debido a las fluctuaciones de la oferta y demanda, así mismo debido a los costos de circulación, de algunos fertilizantes entre el 2019 y el 2022:

ABONO

AÑO

COSTO

CANT.

 

AÑO

COSTO

CANT.

UREA

2019

S./ 70-95

50 Kg.

2020

S./ 215-260

50 Kg.

NITRATO

2019

S./ 90-95

50 Kg.

2022

S./ 220

50 Kg.

FOSFATO

2019

S./ 90-95

50 Kg.

2022

S./220

50 Kg.

ISLA

2019

S./ 40-45

50 Kg.

2022

S./ 50

50 Kg.

Se podría argüir la necesidad de volver a usar los abonos naturales, sin embargo, estos son insuficientes para la producción agraria y, aún más, las tierras son cada vez menos productivas, lo que exige el uso de fertilizantes determinados. Este es un problema extenso a tratar.

La falta de lluvia. Hay una sequía prolongada en el campo. ¡Los rostros de nuestros campesinos no inician el día sin ver el cielo! Algunos de ellos se quiebran en el llanto, y otros vienen organizándose de manera conjunta para resolver esta problemática. No hay acceso al agua para la pequeña producción campesina, incluso teniendo afluentes de ríos que bien servirían para el consumo humano y agrario en muchas regiones del país; mayormente solo las grandes agroexportaciones aprovechan de ello y los proyectos de irrigación del Estado ha servido a unos pocos. Por ejemplo, la irrigación de la laguna de Choclococha de Huancavelica sirve a los terratenientes capitalistas de Ica, las aguas subterráneas solo son aprovechados por el postor que ostenta los capitales y maquinarias para extraerlo del subsuelo; en general, inclusive la concentración de agua para la agricultura es un fenómeno inherente de la concentración de tierras agrarias en manos de unos pocos ricos.

Para el remate, en el campo hay problemas lacerantes como la falta de industrialización, el endeudamiento de los campesinos a los bancos usureros. El campo padece de la falta de industrialización, que ha crecido menos del 3 % en los últimos 10 años (la única implementación en el campo de manera mediana han sido los tractores para el arado, rastra y surca en la preparación de la siembra); existe atraso de la capacidad productiva entre los campesinos más pobres dado a la excesiva parcelarización, la concentración de tierras y todo esto por el carácter de nuestra sociedad: capitalista, y por su carácter sojuzgado al imperialismo: somos un país semicolonial. Así mismo, con la peor deshumanización, los bancos agrarios son quienes se aprovechan de la miseria y quiebra de los campesinos, son los carroñeros del campo; se encargan de escurrirles hasta el último centavo incluso obligándoles a los campesinos a vender sus pequeñas propiedades para pagar los intereses al banco.

¿Qué hacer? Desarrollar la unidad de obreros y campesinos en la lucha por una nueva sociedad. Desatar, en estos meses, la protesta nacional mediante acciones contundentes en las diferentes regiones del país. Rechazar los bonos limosna y luchar por capital productivo para el campo. Rechazar la importación de productos agrarios para valorizar los productos agrarios de los campesinos. Luchar por industrialización perentoria del campo. Luchar contra el alza de costo de vida, que es expresión de la crisis de la sociedad capitalista mundial, que acrecienta la ganancia de los grandes propietarios burgueses. Exigir al gobierno la inmediata adquisición de abonos para la siembra, cultivo y recultivo agrario. Luchar por instalación de reservorios de agua para la siembra y consumo humano en beneficio para los campesinos pobres y medios. Luchar por capital para la instalación de un centro de producción de urea en la planta de Cachimayo de Cusco, que antes producía el fertilizante y sea administrado por el propio pueblo. Se deben desarrollar, como en algunas regiones de Pasco y Ayacucho, etc., los COMITÉS DE RECUPERACIÓN DE TIERRAS Y RECURSOS NATURALES en las diferentes localidades distribuidas territorialmente en nuestro país. Reconquistar la tierra para el ejercicio social de ella mediante la lucha contra los propietarios de más de 500 hectáreas de propiedad agrícola, recuperar las chacras, el agua y organizar en ellas la producción socialmente; no fomentar la parcialización de la tierra.

Finalmente, es necesario comprender que los terratenientes capitalistas no solamente tienen una función económica, sino también una función política en la sociedad. Se entroncan con la gran burguesía en el sistema de Estado y a través de ello ejercen la dirección del sistema de Estado peruano: tanto los grandes burgueses y los terratenientes capitalistas dominan el sistema de Estado. Se debe luchar principalmente contra ellos, contra la dictadura de los grandes burgueses y los terratenientes capitalistas en nuestro país. Esa es la salida de fondo para los problemas de los campesinos pobres y campesinos medios de nuestro país.

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