[TERCER MILENIO SOCIALISTA]
La filosofía es un arma; un arma del conocimiento del
mundo y de la emancipación de la sociedad. Es un arma de la sociedad para la crítica de la realidad; arma que la
deben portar las nuevas generaciones, ineludiblemente, para realizar un mundo nuevo. La filosofía
posee a la crítica como su arma más
mortal y radical, sin embargo, no se reduce a la crítica, menos a la crítica puramente abstracta; pues, también es realizadora, es creadora, impulsa y
amplía el desarrollo del conocimiento en cada aspecto del saber. La filosofía no
se reduce al “pensamiento crítico”, la filosofía es, y es lo más importante,
una práctica crítica del hombre en el
mundo.
La filosofía tiene por objeto de estudio las leyes
fundamentales del movimiento que rigen el mundo (naturaleza, sociedad y
pensamiento). De modo que la filosofía no se reduce a la reflexión, sea crítica
o no, de la sociedad; la filosofía sobrepasa su naturaleza social, su condición
de “humanidades” para comprender y transformar las leyes fundamentales del
mundo, entre los cuales están las leyes que rigen nuestra sociedad. En efecto,
los fundamentos de la Física, la Química, la Biología, la Historia, la
Psicología, el Lenguaje, la Matemática, la Lógica, etc. son estudiadas y
deberían desarrollarse (no por arbitrariedad) desde la filosofía. Las ciencias
naturales, sociales y “formales” no encuentran los fundamentos esenciales de su
saber sino mediante la filosofía.
Por esta razón tiene necesidad y justificación de que la filosofía anide sus saberes en
los colegios, o, mejor dicho, en la educación en general, de nuestro país y el
resto de países; por esta razón la enseñanza de la Filosofía debe retornar a
los colegios, mediante la inserción en el currículo escolar del curso de
Filosofía, no solo por ser un saber de las “humanidades”, sino por ser un saber
fundamental del conocimiento natural, social y “formal”.
La importancia de la Filosofía en los colegios se
justifica por dos razones centrales:
1. Para la crítica radical
de la realidad efectiva que permita comprender
su necesidad y transformarla.
2. La filosofía se propone
concebir las leyes fundamentales de la realidad, por ende, los fundamentos de
las ciencias naturales, las ciencias sociales y las ciencias formales.
Contra la idea común de que la filosofía no sirve para
nada, de que la filosofía no está en el mundo real-efectivo y se escapa de la
realidad a un “mundo abstracto”, idealizante y que, en el mejor de los casos,
vuelve, posteriormente, a la realidad, consideramos, por el contrario, que la
filosofía no se escapa ni se eleva sobre el mundo, sino es el saber que más,
profundamente, se ha introducido a los problemas del mundo, a la realidad efectiva. La filosofía no se
escapa de la vida, la comprende en su necesidad,
en sus leyes fundamentales que la rigen. La filosofía comprende el mundo en su
concretud, en su real determinación, en toda su complejidad; avanza de la
generalidad a la particularidad, de la ignorancia hacia el conocimiento, del
conocimiento abstracto al conocimiento concreto.
Finalmente, la filosofía no es sierva de ninguna realidad
limitada, pero sirve a las clases sociales que materializan su aspecto crítico en la práctica: los pobres del
mundo. La filosofía no encuentra sino en los pobres del mundo (en los obreros,
campesinos, etc.) a sus realizadores, a quienes la asumirán y construirán una
nueva y mejor sociedad, a quienes desarrollarán las ciencias por encima de la
actual.
¡Educad a los
jóvenes en la Filosofía!
¡Por el retorno de
la Filosofía a los colegios!
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